La ciudad en el valle se veía apacible desde aquel lugar justo en la parte más alta del cerro, las luces del pueblo iluminaban de la misma manera, como las estrellas al cielo… ahí en el cerro, cobijados bajo el enorme manzano, aquel hombre y su perro, disfrutaban de la soledad, los tronidos de la madera en la fogata, hacían la velada más placentera… el perro, el amigo fiel a los pies de su dueño… de aquel hombre… Habían caminado bastante, desde muy lejos, todas las situaciones que pasaron, ahora eran solo un breve espacio de tiempo… definitivamente había valido la pena… el silencio en el pueblo era un mudo testigo de aquel momento de paz que se respiraba en el ambiente… no había miedos ni zozobra, había esperanza, Fe y la seguridad que el futuro próximo seria aun mejor que lo vivido anteriormente…
Así transcurrió la madrugada, al sabor de un buen café y del sonido de la guitarra, las horas volaron, la fogata se había consumido totalmente, la mañana salió esplendorosa, el sol en su enorme magnitud, mostraba un pueblo en camino del progreso, grandes territorios que iban a formar parte del paso innegable de la mano del hombre… Se tomo el tiempo necesario, su presencia en el pueblo le reconfortaba, aquel pueblo que había formado sus raíces, aquel pueblo en donde sus cimientos habían sido fraguados, y aquel pueblo, donde la semilla del amor había sembrado… y que hoy de regreso a él, tendría que volver a sus manos…
Había pasado mucho tiempo, pero como los buenos vinos mientras más tiempo pase mejor el sabor, el paso del tiempo, lo había hecho madurar, se agacho para despertar a su amigo… el cual se levanto meneando la cola, reflejo del gusto de ver a su amigo… así juntos como desde hace mucho tiempo se encaminaron hacia el pueblo…
Ella tenía poca prisa, su andar era lento, caminaba hacia el mismo lugar, aquel al que tanto tiempo ambos llegaron juntos, aquel lugar en donde los momentos exquisitos de amor se habían hecho presentes, el olor del amor impregnado aun en el espacio aquel, provocaba en ella, reavivar la llama de la pasión… amor que a la orilla del rio, justo en ese lugar tan privado pero a la vez tan publico había florecido… Se sentó a la orilla del rio, los rápidos del rio, hacían que la brisa llevara el perfume de su cuerpo… los instantes aun estaban presentes… lo esperaba así como se prometieron en aquella ocasión… a la orilla del rio…
Ahí a su espalda estaba el, observando como la piel de ella, aun se conservaba tersa… su belleza era aun más imponente que aquella ultima vez en que la vio… tanto tiempo anhelo volver a acariciarla, besarla, que ahora en su cercanía, no atinaba a acercarse… por fin lo hizo, se acerco despacio, por la espalda y le dio un beso tierno en la cabeza… su amigo el perro se arrodillo a los pies de ella… Ella giro y se encontró con los brazos abiertos de él, se unieron en un abrazo fuerte, parecía quedarían adheridos uno al otro… juntos de nuevo en aquel lugar frente al rio… juntos para emprender el futuro… para recorrer el mundo de la mano… saliendo de ese pueblo camino al paraíso…
Juntos para no separarse nunca más…
Así transcurrió la madrugada, al sabor de un buen café y del sonido de la guitarra, las horas volaron, la fogata se había consumido totalmente, la mañana salió esplendorosa, el sol en su enorme magnitud, mostraba un pueblo en camino del progreso, grandes territorios que iban a formar parte del paso innegable de la mano del hombre… Se tomo el tiempo necesario, su presencia en el pueblo le reconfortaba, aquel pueblo que había formado sus raíces, aquel pueblo en donde sus cimientos habían sido fraguados, y aquel pueblo, donde la semilla del amor había sembrado… y que hoy de regreso a él, tendría que volver a sus manos…
Había pasado mucho tiempo, pero como los buenos vinos mientras más tiempo pase mejor el sabor, el paso del tiempo, lo había hecho madurar, se agacho para despertar a su amigo… el cual se levanto meneando la cola, reflejo del gusto de ver a su amigo… así juntos como desde hace mucho tiempo se encaminaron hacia el pueblo…
Ella tenía poca prisa, su andar era lento, caminaba hacia el mismo lugar, aquel al que tanto tiempo ambos llegaron juntos, aquel lugar en donde los momentos exquisitos de amor se habían hecho presentes, el olor del amor impregnado aun en el espacio aquel, provocaba en ella, reavivar la llama de la pasión… amor que a la orilla del rio, justo en ese lugar tan privado pero a la vez tan publico había florecido… Se sentó a la orilla del rio, los rápidos del rio, hacían que la brisa llevara el perfume de su cuerpo… los instantes aun estaban presentes… lo esperaba así como se prometieron en aquella ocasión… a la orilla del rio…
Ahí a su espalda estaba el, observando como la piel de ella, aun se conservaba tersa… su belleza era aun más imponente que aquella ultima vez en que la vio… tanto tiempo anhelo volver a acariciarla, besarla, que ahora en su cercanía, no atinaba a acercarse… por fin lo hizo, se acerco despacio, por la espalda y le dio un beso tierno en la cabeza… su amigo el perro se arrodillo a los pies de ella… Ella giro y se encontró con los brazos abiertos de él, se unieron en un abrazo fuerte, parecía quedarían adheridos uno al otro… juntos de nuevo en aquel lugar frente al rio… juntos para emprender el futuro… para recorrer el mundo de la mano… saliendo de ese pueblo camino al paraíso…
Juntos para no separarse nunca más…
1 comentario:
Gracias por la visita...
Me gusta tu blog, saludos!
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